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3 TÉCNICAS DE LA TERAPIA SISTÉMICA BREVE QUE MEJORARÁ TU PRÁCTICA TERAPÉUTICA

Actualizado: 2 de abr de 2019



La Terapia Sistémica Breve (TSB) se la puede definir como un conjunto de procedimientos y técnicas de intervención que pretenden ayudar a los consultantes (individuos, parejas, familias o grupos) a movilizar sus recursos para alcanzar sus objetivos en el menor tiempo posible. Se trata de un enfoque constructivista, que se centra en el contexto interpersonal de los problemas y sus soluciones, y que promueve una colaboración activa con los usuarios. (Herrero, 2016). La Terapia Sistémica Breve (TSB) abarca tres modelos de intervención, que convergen y se complementan en un gran número de funciones terapéuticas. Al combinarlas dependiendo del caso, el rango de posibilidades teóricas y prácticas se enriquece enormemente. Los tres abordajes para elegir, combinar e integrar son: 1) la escuela sistémica estratégica, creada originalmente por el Mental Research Institute (MRI) en Palo Alto, California; 2) la terapia centrada en soluciones (TCS), creada por Steve de Shazer e Insoo Kim Berg, en Milwaukee, Wisconsin, y 3) el enfoque narrativo (TN), encabezado por Michael White en Australia y David Epston en Nueva Zelanda (Falicov, 2016). Cada uno de estos tres modelos suplementa las posibles debilidades o insuficiencias técnicas de los otros dos. Así, el énfasis de TCS y MRI en establecer objetivos claros y cuantificables, que puede por momentos parecer excesivamente reduccionista, se ve compensado por la apertura a lo emocional de la TN. Por otro lado, la tendencia en la terapia MRI de centrar la conversación terapéutica sobre el presente se equilibra con la preferencia de la TCS por conversar sobre el futuro, y se ve enriquecida por la incorporación desde la TN de los elementos del pasado biográfico. Además, la relativa parquedad de las maniobras de validación y empatía en TCS y MRI puede complementarse con la validación expresa de historias de sufrimiento en la que son maestros los terapeutas narrativos (Beyebach, 2015). En este modelo de trabajo psicoterapéutico, “breve” significa optimizar el trabajo terapéutico, de modo que lo que ahí se trabaja efectivamente contribuya a resolver los problemas de nuestros clientes. Por tal motivo, probablemente no se promueven conversaciones que profundicen en las heridas causadas por los problemas, ni en los antepasados remotos de los problemas actuales, ni en la estructura profunda que explica el comportamiento de las personas; tampoco ocuparemos largas e interminables sesiones en procesos psicodiagnósticos aplicando una prueba tras otra sin un sentido aparente o tratando de encajar al cliente en una categoría nosológica, tipo DSM (García, 2016). La Terapia Sistémica Breve (TSB) constituye un modelo integrador efectivo para la intervención psicoterapéutica en diversos problemas, es de aplicación rápida y dinámica, los consultantes se acoplan al proceso acompasado del terapeuta y constituye un método que se basa en evidencia, para la construcción de técnicas y modelos de intervención.



3 TÉCNICAS DE LA TERAPIA SISTÉMICA BREVE QUE POTENCIALIZARÁN TU INTERVENCIÓN


Preguntas centradas en solución


Cuando te encuentras frente a tu paciente, puedes encaminar tu entrevista por dos rumbos: 1) preguntar sobre su problema, 2) preguntar sobre la solución de ese problema. A pesar de que suene lógico, el enfocar la entrevista sobre el problema es una práctica común. Cambiar la estrategia te permite que tu paciente centre la atención sobre los momentos en donde ha podido resolver el problema y cómo de ahora en adelante puede actuar frente a las dificultades. Algunos ejemplos de preguntas centradas en solución son: ¿alguna vez ha podido resolver un problema similar o parecido?, ¿puede encontrar excepciones a este problema, es decir, situaciones en que el problema no ocurrió o fue un problema menor?, imagine por un momento que usted se va a dormir, y milagrosamente su problema se soluciona, ¿cómo se siente?, ¿cuál es su actitud?, ¿cómo se ve?


Externalización


Se ha visto que generar una separación entre el paciente y su síntoma, ayudarle a ver que él no es su síntoma, genera un mayor recuperación en el paciente. La externalización es, que a través de gráficos y objetos intermediarios, el paciente logre identificar su síntoma, colocarle un nombre e incluso llegar a un acuerdo con el síntoma para que paulatinamente pueda llegar a irse o incluso a aceptar la naturaleza de su malestar. Puedes pedir a tu paciente que dibuje el síntoma, que le ponga un nombre incluso que le escriba una carta.


Prescripción del síntoma


Imagínate que a tu paciente le pides que puede provocarse un ataque de pánico o una crisis de ansiedad. Este tipo de ensayos conductuales, aunque parezcan extravagantes, han demostrado efectividad frente a los trastornos de ansiedad. ¿A qué se debe? Conductualmente se explica la mantención de los problemas de ansiedad o depresión, desde un mecanismo natural centrado en la motivación del individuo de tiene el nombre de “alejarse de lo negativo” (a propósito, mientras más años tiene una persona, su conducta se guía más por el mecanismo de alejarse de lo negativo) que implica que las personas se enfrascan en la lucha continua e intensa de evitar su síntoma, en el momento que deja de evitar el síntoma, se rompe la cadena de evitación, lo que genera una recuperación breve del individuo.


Atreve a cambiar tu paradigma de intervención psicoterapéutica, prueba el usar cualquiera de estas técnicas, o incluso úsalas juntas, los pacientes notarán la diferencia y tu trabajo como terapeuta será más agradable y breve.



Autor:

Patricio R. Arias.

NeuroCorp Ecuador

Mail: prarias@investigaciónconductual.com

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